Zaragoza se prepara para la Expo. Una ciudad que quizá se vuelque a mirarse en el río. El azud hará que no se vea la suciedad acumulada. El agua es bella. Y además las pasarelas y los nuevos puentes harán posible una nueva Zaragoza. Si bien es algo importante, la mayor felicidad será la de las familias aragonesas unidas, corrigiendo al Alcalde; pero será un momento de euforia. No cabe duda.
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