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4/10/2008

La casa del azar


Piedra a piedra, en tiempos lejanos, se construyó en el valle cerrado de aquella montaña, una ermita. Eran tiempos difíciles... los moros y los cristianos se batían en continuas peleas. Los ermitaños provenían de la tierra francesa y de ahí trajeron sus santos y devociones. Pasó el tiempo, la reconquista aragonesa creo paz y buen gobierno y las ermitas florecieron. Pasó más tiempo, vino la peste, diezmose la población y muchos eremitorios se despoblaron. Lejos como estaban del mundanal ruido... cuando la gente superó el mal negro, los que quedaron... se olvidaron de tanto eremitorio. Quizá por eso hay tantas ruinas de viejas ermitas por estos montes.

Cuando subimos los congostos y entramos en algún valle colgado, no es extraño que veamos ruinas de ermitas, sin techumbre y llenas de maleza. Algunas de ellas han sido limpiadas, pero poco queda... unas piedras que nadie duda que formaron parte de un humilde edificio y que fueron brazos humanos los que ahí las colocaron.

Hay indicios, por las obras, que la inteligencia humana hizo un trabajo... si bien el tiempo hizo el suyo y descubrió los techos de esas ermitas.

Nadie discutiría que es obra humana la Catedral de León, donde está escondido el sillar del cimiento. Nadie dudaría que hubo muchos canteros tallando las piedras para darles esa forma perfecta y elevar las agujas hacia el cielo en una especie de oración petrina.

Donde hay armonía... nadie duda que hay una Inteligencia ¿o sí?

Azar lo llaman los hombres grises. Necesidad lo llaman otros hombres del mismo color... ¿Y si hablásemos de un Arquitecto peculiar que emplease los elementos de la naturaleza como sillares del gran edificio del Universo? No es una explicación del por qué lo hizo ni del cómo lo hizo, pero es una posibilidad que se asemeja bastante a cómo verían las cosas los ojos sin malicia.

Los cimientos siempre están ocultos, el primer momento... la primera concentración de materia, la gran explosión... qué más da si se pierde en el infinito o en un instante mensurable. Los hombres grises siempre llevan una cinta métrica de millones de años que se queda corta. Y como niegan el principio a partir del final de la cinta se inventan los datos, imaginan con empeño admirable para encontrar una explicación más increíble que un Dios Arquitecto. Están empeñados en que demos un salto dialéctico desde el "desde el no hay más datos" a "y aquí Dios no es necesario".

No son las manos divinas como las nuestras, no dejan huella como nosotros en la piedra de la cantera. Su huella se llama "potencialidad casi infinita". Y es que basta una ligera brisa divina para que el cuerpo de Adán, hecho del barro de la tierra, cobrase vida y fuese un reflejo de la vida divina.

frid

Reflexiones liberales: Evolucionismo sí, creación también.

Reflexiones liberales: Evolucionismo sí, creación también.

Para www.aragonliberal.es

Por: Federico Rodríguez

Las batallas dialécticas pueden caer en el sofisma o en la retórica. Defender la libertad implica un buen uso de la retórica porque cayendo en los sofismas nos esclavizamos, simplificamos una realidad que es mucho más compleja. Caben ambos: Evolución y Creación en el mismo saco, pero no del mismo modo.

En los planteamientos sofistas se suele afirmar algo para negar muchas veces lo que "ni siquiera es contrario". Se juega con la aparente contradicción terminológica o la oposición entre conceptos generada dialécticamente.

Algunos piensan... como soy evolucionista, niego que haya habido creación... todo se explica por el azar. ¿Y el azar, quién lo explica?

Dirían los evolucionistas que creen en Dios: Dios juega a los dados y así ha salido todo adelante.

Pero la realidad no es tan sencilla... lo que conocemos es realmente armonioso ¿de veras que hay azar?

Otros fijándose en la armonía del Universo, en la gradación de seres niegan el azar y piensan que todo sigue un plan determinado. Antes esos mismos negaban a Dios por la existencia de ese orden necesario. ¿Y quién hizo ese orden?

Dirían los "deterministas" que creen en Dios: Dios no juega a los dados.

En otro tiempo, siglo XIII, un Santo Tomás hablaba de que Dios en su providencia ordenaba el mundo con causas necesarias y contingentes.

Esa es una tercera opción: Dios juega a los dados con dados trucados.

El mejor ejemplo de dado trucado es el ser humano. Es evidente que "hace lo que le da la gana"... pero cuando decide "no respirar" se muere. Hay unos "límites" al ser más libre de la creación.

Parece evidente que el Universo tiene una "incalculable variabilidad"... pero sólo sobreviven los planetas que se ajustan a una órbita estable, los seres vivos que se adaptan al medio y pueden reproducirse adecuadamente. La naturaleza tiene sus "grados de libertad" tanto para producir alteraciones como para que esas alteraciones sean viables. Los mostruos "no permanecen".

El problema que tenemos para ver esto es nuestra dimensión temporal. Un hombre en su vida terrena puede manifestar su libertad, su "azar" y su "necesidad". En la naturaleza un siglo es una décima de segundo... los cambios sólo se ven pasados miles de años... salvo las "mutaciones genéticas" que el hombre está realizando. Hoy aceleramos el proceso, pero no inventamos.

Pienso que los hombres estudiamos en las ciencias naturales más que los "por qués" los "cómo" se realizan. Estudiamos procesos, no llegamos a sus razones últimas. Y cuando más profundizamos... más procesos aprendemos. La ley de la gravedad, las leyes de la evolución... son "descriptivas". ¿por qué la gravedad? ¿por qué el proceso evolutivo? Esas respuestas las trasladamos al ámbito de la metafísica.

Por eso, como dice Mariano Artigas, cuando el hombre niega la creación desde la ciencia está haciendo más que ciencia... y cuando lo afirma desde la ciencia también.

Yo afirmo a Dios, pero no veo ningún problema en que la ciencia experimental siga buscando los "cómos" de lo que parece una evolución con un diseño inteligente.

frid

Para ampliar más datos recomiendo el libro: "Origen del hombre" de Mariano Artigas y Daniel Turbón, EUNSA, Navarra, 2007

1/22/2007

El big-bang y ¿juega Dios con los dados?

El artículo de nuestro excelente amigo Fernando Inigo sobre el Big Bang (“Desde mi trinchera liberal: la teoría del Big Bang), me induce a acompañarlo con estas aportaciones,

NO por estar en completo de acuerdo con él (la fe no es apologética para mí) si no por mis lecturas anteriores y recientes.

El recuerdo de la frase de Einstein “Dios no juega a los dados” me ha hecho recordar que el propio Hawking ha dictado una conferencia con ese título pero en interrogativo.

Sí, Stephen Hawking y su vinculación con el misterio del tiempo que Fernando, y no es crítica, ha ignorado, pues el misterio del tiempo, de ser resuelto, nos resolvería multitud de nuestras telarañas.

A los estudiosos del tema os recomiendo http://ciencia.astroseti.org/hawking/dios.php

Personalmente, como lector de Hawking , y creo que medianamente conocedor de sus menajes, no deja de sorprenderme su última frase en su discurso cuando dice:

“…en contra de lo que creía Laplace. Dios todavía se guarda algunos ases en su manga.”

Aunque la traducción es de 20/1/07 no he podido averiguar la fecha de la disertación.

Sí puedo decir que no se corresponde con el clásico Hawking, el escéptico investigador del tiempo que afanosamente intentaba buscar la ausencia de un creador.

Sí. aquél que tras su espectacular libro diese cuenta que el con el big-bang seguía en un origen temporal; de ahí derivó al intento de la muestra de un hiperespacio con un hipervolumen que no tenía ni principio ni fin: nuestro universo; cual un círculo de mobius o un volumen tórico en el nuestro conocido y vivido.

No dejo de agradecer esa evolución del pensamiento en persona tan capacitada y, al mimo tiempo, tan disminuida en el común.

Es decir, la inexistencia del tiempo, en cuanto todo existe como coordenada temporal.

Copio de la traducción de su discurso:

“Muchos científicos son como Einstein en el sentido de que tienen un lazo emocional muy fuerte con el determinismo pero al contrario que Einstein han aceptado la reducción en nuestra capacidad para predecir que nos había traído consigo la teoría cuántica. Pero ya era mucho. A estos no les gustó la consiguiente reducción que los agujeros negros parecían implicar. Pensar que el universo es determinista, como creía Laplace, es simplemente inocente. Presiento que estos científicos no se han aprendido la lección de la historia. El universo no se comporta de acuerdo a nuestras preconcebidas ideas. Continúa sorprendiéndonos “

No deja de sorprenderme esta evolución del pensamiento ateo, agnóstico, gnóstico ¿quién sabe? de este gran personaje quién transmite su sentir a través de un ordenador…

P.E .Agradeceré comentarios


Ángel



Fernando Inigo dijo

Querido Angel, El matemático Laplace es como un paradigma del ateísmo. Fue el que dijo que Dios era una hipótesis prescindible. Es cierto que a Hawkings no le he oido nunca confesarse ateo, más bien al contrario. Los que en se aferran a explicaciones tipo anillo de moebius para explicar el origen del universo, como algo sin principio ni fin, sino por así decir, un circuito cerrado del universo, en realidad tienen que introducir muchos factores adicionales teoría de las cuerdas, de las supercuerdas, superan las 3, las 4 dimensiones. Hablan de 14 dimensiones, de una nueva topología. Al final, y seguro que sin pretenderlo, nos exigen más fe que la que simplemente sería creer en Dios. El ateismo desde un punto de vista científico, cuando es honrado, es trágico. Mira lo que decía el biólogo Jean Rostand: “-¿la cuestion de la fe? Me la planteo todos los días, sin cesar. He dicho no. He dicho no a Dios, expresándome un poco brutalmente, pero la cuestión se me plantea a cada instante. Yo me digo: ¿es esto posible? A propósito del azar, por ejemplo, me repito: no puede ser el azar lo que combina los átomos. Pero entonces ¡qué? Y aparecen una cadena de preguntas, todas siempre las mismas. Las vuelvo a considerar; estoy siempre disparatando. Estoy obseso, digámoslo claramente, obseso, si no por Dios, por el no-Dios ¡Ah!¡Sí!”

Fernando Inigo

frid dijo

Respecto a Dios y el Universo, algunos amigos me dicen que el problema está en que "humanizamos a Dios", también es cierto que humanizamos a los simios y así nos va. El hombre derrocha humanidad para las cosas innanimadas. Las mascotas de peluche de los niños son un ejemplo. También a las animadas y habla de "perritos simpáticos" y de "buenos sentimientos", e "inteligentísimos", porque tienen un instinto pacífico, juguetón y vivo. Ahí gana el perro o el osito de peluche. Pero el hombre también humaniza a Dios, y le hace el responsable de toda la crueldad humana: Dios vengador (no existe tal); o le hace tan bueno y misericordioso que le hace injusto y bobo (no existe tal); o le hace creador de un Universo "inamovible" y "previsible" (y ese Universo no es tan claro que exista, ni que Dios sea "inamovible" y "determinado"). No hay más milagros para que el hombre no vaya por la vida sin orientación. Dios creó el mundo para el hombre, a la medida del hombre. No es el "mundo de Dios", es el "mundo de los seres terrenales". Y a nosotros nos gustan los hábitos, las costumbres fijas, la seguridad de que mañana sale el sol y pasado nevará porque hace frío. Pero la "perfecta monotonía" nos cansa y hay estaciones, cambios climáticos, deshielos y glaciaciones. La tierra se viste con un traje nuevo todos los días por nosotros. Y Dios no es esa creación. Es el creador del espectáculo y del espectador. Decir que creo en Dios porque es la Ley Natural o la Ley Física es una tontería. Él no es la Ley, es su creador. Y pudo ser menos "fija" que lo que pensamos. No es el azar ni el mundo determinado lo que definen a Dios. A veces los "milagros" son como travesuras divinas, suspende el orden natural para mostrarnos que es su dueño y creador. No lo hace todos los días. El Apocalipsis final ¿no será una redefinición también de las leyes de la física? Por eso los clásicos decían que de Dios lo que con más seguridad se sabía es lo que Él no es, y que lo bueno de nosotros se da en el en grado infinito pero "de modo diferente". Pero "imaginamos a un Dios con dimensión humana". Son los panteismos de siempre: "todos formamos parte de ese mundo eterno y en continua recreación". Sal de ese planteamiento porque cada ser individual es independiente y, además de la ley eterna, tiene su ley específica. El hombre tiene la Ley Natural y la Conciencia. Otros divinizaron las fuerzas naturales, porque les imponían; otros a los propios hombres, por su propio poder; otros "a los diablos" y "espítitus malignos", a los que sacrificaban seres humanos. Y sólo la tradición judía dice de Dios una sencilla definición: "Yo soy el que Soy". Pero eso sólo lo entiende de verdad Dios. Nosotros en el Universo creado vemos huellas, las humanizamos y algo sabemos. El creador plasma su poder, su ciencia, su amor, en lo creado ¿pero qué vemos sino vestigios? Es más natural la alabanza que el entenderle. Por eso la paradoja de que "Dios se ha quedado un as en la manga" es buena: no tenemos todos los datos del problema de la creación. Y también "Dios no juega a los dados" es buena paradoja. Él ha creado un Universo ordenado, donde la ley inmutable es "haz el bien", o "da gloria al creador"; pero ¿es posible que, a veces, sí juegue a los dados? ¿los milagros son esas jugadas? Lo que nos tranquiliza es saber que Él ha creado el mundo para nosotros y, por eso, no tenemos que apurarnos y angustiarnos. Y, después de la vida, vendrá el Otro Mundo, que hará de este una mera sombra. Pero ¿si tanto cuesta pensar en este y entenderle? ¿como para iluminar en qué consiste el Paraíso? Basta saber que "ni ojo vió, ni oído oyó, ni pasó por mente alguna, lo que Dios tiene preparado para los que ama".

frid

Desde mi trinchera liberal: la teoría del Big Bang

El mismo Eisntein lo afirmaba: "la ciencia sin la religión es coja, la religión sin la ciencia es ciega". La teoría del Big Bang, de la gran explosión, explica el cómo se originó el universo, pero no alcanza a la causa final, qué o quién lo creó.

En realidad, la teoría del Big Bang allana el camino de la fe. Resulta una impostura intelectual asumir que de la nada, surgió inexplicablemente el Universo.

El precursor de la teoría del Big bang fue el sacerdote belga e investigador llamado George Lemaitre, que habló de forma revolucionaria de conceptos como átomo primigenio, huevo cósmico o singularidad.

Es decir, todo el universo tal y como lo conocemos (aunque habría que decir más bien,desconocemos), condensado en un punto tan infinitesimalmente compacto que no tiene dimensión.

Esto es la singuralidad, el origen del universo. Más que estar hablando de una gran explosión, estamos hablando de una inflación, algo así como una construcción hinchable que se activa súbitamente y va llenando todo el espacio, o más bien creándolo en su expansión. El tiempo y el espacio se van creando a la vez.

La pregunta que algunos científicos ateos se esfuerzan por evitar es qué causó esta súbita expansión

. Algunos de estos científicos no están dispuestos a un debate intelectual honesto que les lleve a aceptar una intervención divina. Prefieren decir que simplemente las cosas pasaron así, y no tiene sentido preguntarse por las causas últimas.

Asumen un origen del universo desde la nada, desde el vacío. Fruto del azar. Pero evidentemente, esto repugna a nuestra lógica. ¿Cómo puede surgir de la nada algo?

Si tuvo un origen, un principio, es de sentido común pensar que algo preexistía al universo. En estos casos, mantener una fe en el no dios (que en el fondo, eso es el ateísmo, una fe negativa, pero fe en definitiva), es más costoso e impuesto que aceptar la existencia de un Dios Creador.

En palabras de Lemeitre, alguien tuvo que poner ese huevo cósmico. También resulta escandolosa dejar en manos de la casualidad o del azar algo tan ordenado y preciso como el Universo.

Tengo un amigo que dice que la casualidad ocurre cuando Dios no quiere firmar. Pero en el caso del Universo la firma de Dios es tan evidente que sólo desde la cerrazón obstinada se puede obviar.

Si cambiásemos, aunque sea mínimamente, las cifras de la creación del universo, jamás se habría formado el universo. Si por ejemplo, la gravedad, hubiese sido un poco más fuerte, o un poco más débil, el universo se habría colapsado, o se habrían dispersado sus elementos, y el universo se habría mantenido eternamente desparramado. Bastaría dar un pellizco insignificante a los números del universo tal como lo conocemos y necesitamos y el universo no existiría.

El Universo tiene la precisión del mejor relojero. El Gran Arquitecto Divino, lo llamaba Einstein. O, en otra afortunada expresión acuñada también por Einstein, Dios no juega a los dados.










frid dijo

No sabía que se te daba tan bien la metafísica. Espero que te lean muchos.

2007-01-20 21:15:02