4/19/2006

EL embalse de Yesa, pieza clave para la regulación del Aragón y de Aragón

En la página web de la Confederación Hidrográfica del Ebro hay un margnífico informe sobre la propuesta que plantea el movimiento ecologista Fundación Nueva Cultura del Agua (FNCA) para la regulación del río Aragón. Esa alternativa se compara con el que se ha venido a llamar embalse de Yesa a cota intermedia y se concluye, evidentemente que, si se quiere regular un río... pues un buen embalse no vendría nada mal.

De hecho los puntos de partida son diferentes:

En el caso de la FNCA se parte de las siguientes hipótesis: Se reduce la dotación de riego de 9.129 m3/ha y año a unos 7.465-8.211 m3/ha y año; se reduce la superficie regable de 90.000 ha a 80.000 ha; se considera una aportación media de la cuenca del Aragón de 1.411 hm3/año frente a los 1.288 hm2/año que se obtienen con las nuevas series de aportaciones de agua que dispone la Confederación del Ebro... y lógicamente, reducida la demanda y ampliada la aportación, se ensaya a sustituir Yesa por dos embalses dentro del sistema de riego de Bárdenas de 60 hm3 (Orés) y 62 hm3 (Marracos) frente a los 1.066 hm3 útiles del embalse de Yesa a cota intermedia.

Lógicamente incorpora la FNCA dos criterios difícilmente renunciables: la mejora de la red de riego y la modernización de regadíos, en concreto de unas 29.000 ha.

Con estos datos estamos ante dos planteamientos diferentes: por una parte un esfuerzo envidiable por parte de la FNCA de plantear sus reivindicaciones con números y arrojar definitivamente a Yesa al cesto de los papeles, por si acaso no les saliese la paralización judicial.

Por otra parte está la necesidad de la Cuenca del Ebro, y en especial de Aragón, de disponer de un embalse de cabecera con capacidad suficiente y caudal suficiente para regular y atender no sólo las demandas de los Regadíos de Bardenas, sino atender estratégicamente las demandas del eje del Ebro, del abastecimiento de Zaragoza y de los regadíos tradicionales del río Aragón, garantizando un caudal mínimo del río (conjuntamente con el embalse de Itoiz para el cauce del Aragón, y con el embalse del Ebro para el río Ebro).

En definitiva: una visión a corto plazo, minimalista... y otra a medio y largo plazo, estratégica (aunque tampoco maximalista).

Es de agradecer la paciencia que derrocha ese informe para desmontar, uno a uno, los datos aportados por la FNCA que no se ajustan a la realidad técnica.

Sin embargo este informe, delicadamente, no rebate ni excluye la racionalidad del embalse de Yesa de 1.500 hm3 de capacidad... supongo que por las siguientes razones:

  1. El embalse de Yesa a cota superior podría tener un resguardo exclusivo para laminar avenidas, que por ser un bien para la Comunidad podría repercutir parte de los costes de gestión a los presupuestos generales del Estado y no de los usuarios direcros.
  2. El embalse de Yesa a cota superior podría ser pueza estaratégica, con una explotación conjunta con Itóiz, y el Embalse del Ebro y mejorar aún más las garantías para atender las demandas aguas abajo del mismo.
  3. Las aportaciones calculadas del Aragón en Yesa presentan una discontinuidad que mantiene la duda de si hay dos series diferentes o son la misma serie que pasaría de un periodo de menor a otro de mayor aportación. En ese caso la aportación del Aragón sería cercana a los 1.400 hm3 y podría mejorar su rendimiento estratégico.
  4. Cuando se planteó el primer embalse de Yesa se dejó abierta la posibilidad de regular en él el río Salado (Navarra), aunque después se desestimó en los Planes de cuenca.

Por otra parte, la alternativa elegida no permite paliar todos los déficits del sistema de riegos, ni el de capacidad de los canales, lo que obliga tanto a la mejora de eficiencia, a la elasticidad en la distribución de cultivos y a la construcción de embalses intermedios para diferenciar zonas regables y aternder adecuadamente las puntas de la demanda.

Considero que el criterio que ha primado es elegir un embalse lo más capaz posible pero que, por motivos políticos, humanos y sociológicos, no inunde núcleos de población.

Si hacemos ese recrecimiento, habremos hecho algo muy importante para Aragón. No permitamos que nos paren esa obra.

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