8/29/2006

El ecologismo: una secta, no una religión

Entremos en discusión.
El ecologismo es una secta, no es una religión.


Ignacio ha aportado un largo documento que ha extractado en el post anterior. Realmente el artículo de 11 páginas no tiene desperdicio alguno. Es un clamor a la seriedad científica de aquellos que se definen ecologistas. E incluye una defensa del “Ecologista escéptico” de Björn Lomborg. Sus efectos sobre mí han sido inmediatos: me ha convertido en un hereje medio ambiental.

Y es que el ecologismo, que no la ecología, es una secta y no una religión.

Una religión se basa en algo incuestionable: la posibilidad de que Dios exista en muy grande, si bien su demostración se hace desde la “metafisica”, a través de los efectos. Y, si Dios existe, lo que es razonable creer, es posible que haya que relacionarse con Él o que Él se relacione con los hombres.

El ecologismo se basa en presupuestos no fundamentados en la ciencia, en presupuestos que se ha ido demostrando su falsedad según va pasando el tiempo y que sólo son razonables en el mundo de los sueños. Se desvaneció el riesgo de invierno nuclear; los pozos de Irak ardieron y no se escondió el sol; la humanidad produce más y mejores alimentos; brilla el sol, hay agua y hay vida, siendo mejor en muchos parámetros la calidad del agua actual y del aire que en los años sesenta. Su creencia es en la catástrofe. Ciertamente sabemos que el mundo es finito, que se acabará algún día... pero podría ser que el hombre desapareciese antes y no lo vea con sus ojos carnales.

Una religión busca hacer mejores a las personas que la practican; tiene normalmente una ética de conducta; procura hacer también a los hombres más felices. Es la respuesta de la búsqueda de felicidad del ser humano. Una respuesta que tanto judíos como cristianos, tienen argumentos serios de que ha sido el mismo Dios quien se la ha dado. Son los signos de credibilidad de esas religiones las intervenciones portentosas o milagrosas de Dios en la vida de los hombres. Pero, se crea o no en esas religiones, el hecho es que han hecho felices a muchas gentes y, sobre todo mejores.

El ecologismo busca salvar la tierra, no al hombre. El hombre es considerado un depredador y ¿cómo va a ser feliz así, con la mala conciencia de ser un depredador? Curiosa semejanza con el gobierno socialista español que no hace más que acusar a sus gobernados de todos los males que les ocurren. Y es que el socialismo también es otra secta, “una variante de la secta ecologista”. Ya no se salva a la humanidad, sino una tierra que, en puridad, no depende de nosotros.

El ecologista tiene que organizar toda nuestra vida no vaya a ser que saltemos todos a la vez y alteremos la trayectoria de la tierra. Adora a un dios tirano que exige todo tipo de sacrificios de la libertad. Por eso, los de la variante socialista están encantados de organizar qué coches deben circular por el centro de una ciudad para descongestionar el tráfico amparados en falsas excusas ambientales, y en la más falsa aún influencia humana en las emisiones de CO2 a la atmósfera. De hecho he leído en una revista de propaganda de empresa que determinado proyecto ambiental llevado a cabo en Zaragoza estaba encaminado a ¡luchar contra el cambio climático!, como si esta acción estuviese en manos de los humanos.

En definitiva: el ecologismo es ciertamente una creencia, pero una creencia irracional, contra toda evidencia; el ecologismo no busca la felicidad de sus seguidores sino la extinción de los humanos por agresores; el ecologismo está más cerca de las sectas comandadas por un loco de esas en las que su liberación está en la auto-inmolación.

Siendo esto así, hay que concluir que el ecologismo y su variante “socialismo ecológico” están más cercanos a las sectas que a las religiones. Y que las religiones, sin entrar en el ámbito científico, son más acordes con la ciencia.

frid

1 comentarios:

frid dijo...

Aclarando al maestre, si se puede, le diré que en el post digo eso. Primero fue el socialismo; luego la ciencia ecológica; después la apropiación del término por los socialistas; y al final la síntesis típica de la dialéctica: "ecologismo socialista". Todo con tal de crear una religión sin Dios, pero con "sacerdotes"; los del partido.
Así creo que aclaro mi equívoco.