12/13/2007

El Salmo medioambiental


Hoy he leído este Salmo, el nº 104 (103 según la Vulgata) que es realmente un salmo que nos puede tranquilizar. Quien cuida del hombre cuida del mundo en el que habita.

Dice así:

SALMO 104 (103)

Señor, todo lo hiciste con sabiduría

El espacio celestial
104:1 Bendice al Señor, alma mía:
¡Señor, Dios mío, qué grande eres!
Estás vestido de esplendor y majestad
104:2 y te envuelves con un manto de luz.
Tú extendiste el cielo como un toldo
104:3 y construiste tu mansión sobre las aguas.
Las nubes te sirven de carruaje
y avanzas en alas del viento.
104:4 Usas como mensajeros a los vientos,
y a los relámpagos, como ministros.
La tierra y las aguas
104:5 Afirmaste la tierra sobre sus cimientos:
¡no se moverá jamás!
104:6 El océano la cubría como un manto,
las aguas tapaban las montañas;
104:7 pero tú las amenazaste y huyeron,
escaparon ante el fragor de tu trueno.
104:8 Subieron a las montañas, bajaron por los valles,
hasta el lugar que les habías señalado:
104:9 les fijaste un límite que no pasarán,
ya no volverán a cubrir la tierra.


Aquí se está diciendo que Dios es quien no sólo hizo el mundo, sino que fijó las condiciones para que fuera habitable. Este proceso, compatible con un "avance en el tiempo" o evolución, muestra un origen divino y una "Providencia" que prepara la tierra para el hombre.


Las fuentes y las lluvias
104:10 Haces brotar fuentes en los valles,
y corren sus aguas por las quebradas.
104:11 Allí beben los animales del campo,
los asnos salvajes apagan su sed.
104:12 Las aves del cielo habitan junto a ellas
y hacen oír su canto entre las ramas.
104:13 Desde lo alto riegas las montañas,
y la tierra se sacia con el fruto de tus obras.

Los frutos de la tierra
104:14 Haces brotar la hierba para el ganado
y las plantas que el hombre cultiva,
para sacar de la tierra el pan
104:15 y el vino que alegra el corazón del hombre,
para que él haga brillar su rostro con el aceite
y el pan reconforte su corazón.
104:16 Se llenan de savia los árboles del Señor,
los cedros del Líbano que él plantó;
104:17 allí ponen su nido los pájaros,
la cigüeña tiene su casa en los abetos;
104:18 los altos peñascos son para las cabras,
y en las rocas se refugian los erizos.

Obsérvese que en el lenguaje poético se especifica la creencia de que la "tierra" está hecha para el hombre que ha de sacar de ella los frutos con su trabajo. El pan y el vino surgen de la "industria del hombre" aplicada a la naturaleza.


El día y la noche
104:19 Hiciste la luna para medir el tiempo,
señalaste al sol el momento de su ocaso;
104:20 mandas la oscuridad, y cae la noche:
entonces rondan las fieras de la selva
104:21 y los cachorros rugen por la presa,
pidiendo a Dios su alimento.
104:22 Haces brillar el sol y se retiran,
van a echarse en sus guaridas:
104:23 entonces sale el hombre a trabajar,
a cumplir su jornada hasta la tarde.
104:24 ¡Qué variadas son tus obras, Señor!
¡Todo lo hiciste con sabiduría,
la tierra está llena de tus criaturas!

La noche "para las fieras salvajes", el día para que el hombre salga ¡a trabajar! Importante misión humana en la tierra. Un plan divino el que actuemos en la tierra y la transformemos. Tenemos, suelo decir, la inteligencia como don divino para compatibilizar nuestro trabajo con el cuidado de la tierra que Él nos dejó en nuestras manos.

El mar y sus habitantes
104:25 Allí está el mar, grande y dilatado,
donde se agitan, en número incontable,
animales grandes y pequeños.
104:26 Por él transitan las naves, y ese Leviatán (*)
que tú formaste para jugar con él.

La Providencia universal de Dios
104:27 Todos esperan de ti
que les des la comida a su tiempo:
104:28 se la das, y ellos la recogen;
abres tu mano, y quedan saciados.
104:29 Si escondes tu rostro, se espantan;
si les quitas el aliento,
expiran y vuelven al polvo.
104:30 Si envías tu aliento, son creados,
y renuevas la superficie de la tierra.

Creo que queda claro que Dios es el más comprometido con el "medio ambiente", quien abre su mano y quedamos saciados. Este Salmo sapiencial muestra la "Providencia divina" y la actitud del hombre: serenidad, confianza en Dios y trabajo. Ante el "Cambio climático" o ante el "cuidado de la tierra"... pues lo mismo: serenidad y prudencia (ni alarmismos ni trivializar el problema); confianza en Dios y trabajo, que es lo mismo que esperar todo de Él y todo de nosotros mismos. Poner nuestra inteligencia al servicio del cuidado de la naturaleza y confiar que Él pondrá el incremento. No asumir atajos que tendremos luego que lamentar.


Atajo a no coger: matar los "sobrantes"... políticas anti-natalistas: No hay ningún hombre que sobre. Todos deben contribuir.


Insensatez que no realizar: quedarse mirando al cielo. Es preciso trabajar por un nuevo orden económico donde sea rentable la utilización de recursos más sostenibles y donde el ahorro y la sobriedad no choquen con el progreso económico.


Doxología final
104:31 ¡Gloria al Señor para siempre,
alégrese el Señor por sus obras!
104:32 Él mira, y la tierra se estremece;
toca las montañas, y echan humo.
104:33 Cantaré al Señor toda mi vida;
mientras yo exista, celebraré a mi Dios:
104:34 que mi canto le sea agradable,
y yo me alegraré en el Señor.
104:35 Que los pecadores desaparezcan de la tierra
y los malvados ya no existan más.
¡Bendice al Señor, alma mía!
¡Aleluya!

Alguno dirá que se es duro "con los pecadores"... que somos todos... pero aquí podemos cambiar y dejar de serlo, dejar de ser malvados, alinearnos con los que quieren obrar el bien y pedir que el mal desaparezca. Aunque Él hace llover "sobre justos e injustos".


Pero ¿No es verdad que quien creó la tierra, cuidará de ella?


frid


(*)algunos interpretan en el leviatán algún tipo de ballena, un mostruo marino que es ante Dios una sencilla criatura.

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