4/01/2009

Antitransgénicos y sectarismo

 

 

 

El pasado día 31 de Marzo, la Unión emitió una nota de prensa en la que se anunciaba que el 18 de abril tendrá lugar en Zaragoza una manifestación en contra de los transgénicos. La Unión, Organización estatal integrada por Unión de Campesinos de Castilla y León, la Unió de Pagesos de Cataluña, La Unió de Valencia, la Unión de Extremadura, PALCA de Canarias y UGAMA de Madrid, apoya la manifestación que pretende decir un NO rotundo a la siembra y comercialización en el conjunto del Estado de variedades transgénicas.

 

Cartel de la manifestación antitransgénica que tendrá lugar en  Zaragoza el 18 de abril. ¡Anímate!

 

En la nota se dice también que esta Organización se ha mostrado siempre contraria a los alimentos y a los cultivos transgénicos, baste con recordar las protestas protagonizadas por los agricultores y ganaderos que la integran en Madrid los pasados 23 de agosto de 2007 y 30 de agosto de 2008, y a la permisividad mostrada por la Unión Europea, en general, y en España, en particular, a la hora de permitir la siembra y cultivo de estos organismos.

 

No obstante se muestran dolidos por que ante el rechazo total mostrado por una parte muy importante de la sociedad a los transgénicos choca frontalmente con el sectarismo mantenido por algunos que con la actitud prepotente y discriminatoria que les caracteriza está tratando de excluir a distintas organizaciones de una convocatoria que debe caracterizarse por la unidad, por el frente común de todos frente a políticas permisivas que sólo favorecen a las grandes multinacionales que se encuentran embarcadas en este tipo de experimentos. Hasta aquí la opinión de Unión, no la mía.

 

Una vez más encontramos que lo que mueve a ciertos grupos a manifestarse contra el problema y a hacer la oposición a los transgénicos, a algunos transgénicos puesto que no se oponen a todos sino sólo a los agrícolas, no son aspectos técnicos ni científicos, ni siquiera sociales, sino ideológicos. Vemos en este caso como las organizaciones agrarias contrarias, desde mi punto de vista acríticas, a la siembra de semillas a las que se ha modificado su ADN son rechazadas por organizaciones  ecologistas, que una vez más se muestran absolutistas y excluyentes.

 

No es de extrañar que no respeten los cultivos ni siquiera los campos de ensayo que nos puedan servir para obtener resultados  técnico-científicos, si ni siquiera aceptan a los que no son ellos mismos aunque sean de los suyos. Parece una claro caso de sectarismo.

 

JDM



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